ALMO: “En Google utilizamos muchísimo software libre, y también liberamos muchísimo”

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A Andrés L. Martínez Ortiz todos lo conocen por sus iniciales, ALMO, y es manager del programa de Grupos de Desarrolladores de Google (GDG), una comunidad global de entusiastas de la tecnología que, sin pertenecer a la empresa, desarrollan proyectos a partir de las herramientas de Google.

Es principios de agosto, y ha pasado por Almería de camino a Murcia, su tierra, para visitar al grupo local, que se fundó hace unos meses. Esta charla-entrevista la tuvimos justo antes del encuentro, y por larga que parezca, a mí se me hizo corta. ALMO es toda una referencia en el mundo del software libre, un gurú, un referente en este campo. Pero de cerca, Andrés resulta un tipo de sonrisa fácil y palabras precisas, que mira a los ojos cuando conversa.

Grupos de Desarrolladores de Google, ¿nos lo explica desde el principio?

Claro, hombre. Google es una compañía que desarrolla mucha tecnología, principalmente para consumo propio. Solo muy recientemente hemos comenzado a comercializar o compartir tecnologías que hemos desarrollado para consumo propio, sobre todo la parte de Cloud. Eso es el fundamento de nuestro negocio: nosotros ponemos la información al alcance de los usuarios.

De modo que, básicamente, hay una cantidad enorme de tecnología que se desarrolla y que, como parte de nuestra filosofía, ‘liberamos’ como software libre. Y estas tecnologías solo tienen sentido si se fomentan unas comunidades en torno a ellas. Comunidades de estudio, de aprendizaje, de desarrollo, de aprovechamiento… Se crean ecosistemas en torno a estas comunidades, que permiten, yo diría, desarrollarse a la sociedad entera.

Pero estos planteamientos son propios del mundo del software libre…

Bueno, es que muchos creemos que la base de la innovación del software reside en las comunidades de software libre. ¿Por qué? Pues si conoces un poco el movimiento del software libre, tanto en general como en España, ves que hay gente que le da una componente de libertad (que también tiene), o le da una componente de independencia, (que también)… Pero desde el punto de vista de la innovación, las comunidades son estructuras cognitivas, si lo quieres, que permiten razonamientos mas complejos.

Es decir, en una comunidad lo que tú sabes no depende de lo que tú has estudiado. Depende de lo que yo también sé, y de lo que compartimos. Insisto, muchas personas pensamos que la base de la innovación del software, este desarrollo brutal que hemos vivido en los últimos 30 años, reside fundamentalmente en que se han desarrollado estructuras en comunidad, en red, en las que es muy fácil contribuir, en las que se revisa por pares, y que contribuyen en los procesos de innovación.

Y Google…

Nosotros somos conscientes de la capacidad que tenemos como empresa para desarrollar tecnología, pero, por un lado, utilizamos muchísimo software libre y también liberamos muchísimo software libre. De modo que estas comunidades que se desarrollan en torno a la tecnología libre permiten que esos ecosistemas de desarrollo de innovación sigan ahí. De alguna forma, tomamos tanto como damos.

Hay muchos puntos de vista. Muchas compañías tienen un planteamiento de responsabilidad social corporativa que pasa por patrocinar un equipo de fútbol, o la Fórmula 1. Nosotros, como compañía tecnológica que somos, quiero pensar que parte de nuestra responsabilidad social corporativa, en el sentido mas intrínseco, es ‘empoderar’ a la sociedad para que se desarrolle. Y que se desarrolle con unos principios muy básicos y potentes que compartimos con nuestras comunidades.

Bueno, ¿y los Grupos..?

Pues entonces, con todo esto Google ha puesto en marcha, dentro del equipo de ingeniería, a un equipito pequeño de Relaciones con los Desarrolladores.

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ALMO, con parte del colectivo del GDG Almería.

Partimos de unos planteamientos: que internet es una herramienta que conecta y da poder a la sociedad, a la Humanidad entera; que las comunidades de software libre permiten al individuo desarrollarse, compartir; y que tienen un resultado exponencial sobre los procesos de innovación del software. Y decimos: Bueno, ¿qué hacemos con toda esta tecnología que tenemos? Pues diseñar programas, y no digo de software, me refiero a programas de actividades, que permiten a las comunidades sacar ventaja de todo esto.

Estos programas tienen varias fases, y una de ellas pasa por crear una masa crítica. Una de las potencias que tiene internet es que conecta a las gentes con intereses comunes. Por extraños, por paradójicos que puedan ser tus intereses, vas a encontrar en la otra parte del mundo a alguien que te va a animar, a alentar, a ayudar.

Es cierto.

Y siguiendo esta aproximación de que lo que sabemos juntos es mucho mas de lo que sabemos cada uno por separado, pues nos apoyamos en comunidades para incrementar la densidad crítica de desarrolladores, de personas con intereses en tecnología.

En ese sentido no hemos inventado nada nuevo. Nos hemos fijado en los procesos de comunidad de toda la vida. Aquí se podría hablar mucho, porque partimos de un colectivo muy reducido en los años 80, con Stallman…, era gente básicamente con enormes conocimientos técnicos. Luego esas comunidades se fueron ampliando, todavía en el mundo de la técnica… Pero al final de los años 90 ya vimos cómo, con procesos como la Wikipedia o Creative Commons, se empezaban a extender esos planteamientos a otros tipos de comunidades.

Y finalmente, por ejemplo, los grupos Meetup son audiencias que se organizan para obtener contenidos, en los que puede que no haya gente con conocimientos técnicos muy profundos. Simplemente dicen: si nos gusta esto, ¿por qué no organizamos que venga gente a hablarnos de lo que nos gusta?

Entonces, los Google Developers Groups es uno de los programas que tenemos para fomentar esa densidad crítica, ese replicar estos planteamientos a nivel social, a nivel de colectivos si quieres no profesionales.

¿Cuál es vuestro papel en estos grupos?

Lo que hacemos dentro de estas comunidades, y esto también es curioso, es… mas que instruir, o dirigir, o referenciar, es poner un conjunto de normas y tecnologías a su disposición con licenciamientos que permiten su instalación en múltiples formas. Y luego identificamos esos elementos de dentro de la comunidad que son referentes en sí mismos. Que constituyen, digamos, un punto a seguir, una referencia en el conjunto de la comunidad.

Buscan gente ‘de dentro’.

Yo suelo decir que yo no intento convencer a nadie, sino encuentro a los que ya están convencidos. Y les digo: hay mas gente como vosotros, compartid lo que sabéis y trabajemos en comunidad.

Y esto tiene unos procesos, una serie de organizadores o referentes que dinamizan las comunidades en sus entornos mas locales. Vamos construyendo, mediante procesos de mentores, de training, de puesta en común…, hasta conseguir individuos que llamamos los Google Developers Experts: gente que es experta en tecnologías de Google, pero que no trabajan para Google. Y que nosotros solo constatamos que ellos son un referente.

Mira, por ejemplo, hoy estoy muy contento porque hay un chico muy joven al que hemos aprobado su candidatura a Google Developers Expert. Se llama Abdom Rodríguez, es de Vigo y tiene 23 años. Él representa este proceso de cómo hemos ido contactando con gente muy joven que se ha sentido motivada por las actividades que hacemos, hasta finalmente ser reconocido como experto. Y ha llegado a tener una visibilidad a nivel mundial, vamos.

Es decir, de alguna forma estamos contribuyendo a que aquellas personas con potencial y con dedicación vayan poco a poco enganchándose los unos con los otros, y encontrando motivaciones para el final constituirse en referentes que al final tiran de las nuevas generaciones.

¿Hay alguna chica entre estos referentes?

Pues sí, te podría contar ejemplos de chicas. Sabes que en todas las carreras de ingeniería, a nivel gubernamental y a nivel, por supuesto, de Google, estamos fomentando activamente la participación de chicas en carreras técnicas.

Como primer paso nos dimos cuenta de que era mas fácil contar con una audiencia. Ibas a un instituto, dabas una charla, invitabas a las chicas, asistían, y de una forma se sentían motivadas por estudiar.

Un siguiente nivel de complejidad fue contar con ellas como organizadoras, encontrar un marco que fuese: chicas y que trabajasen activamente en dinamizar la comunidad.

Pero el paso último, al que teníamos que llegar, era que hubiese chicas entre los expertos estos que te he contado. Bueno, pues hace seis meses, con un trabajo que hicimos entre varios expertos y la comunidad, encontramos a una chica, Gloria Bueno, que tenía los conocimientos técnicos pero solo le faltaba un poco la dimensión pública, dar charlas y presentar…

Ah, dimensión pública, no había pensado en eso, ¿es importante?

Muy importante. Así que fuimos trabajando y apoyándola, le dimos oportunidades para dar esas charlas, y finalmente se convirtió en experta.

Como ves, hay un proceso de mentoría y de identificación de esos perfiles que tienen un efecto mucho mas tractor de lo que puede ser puramente el training. La gente busca referentes, y los encuentra deportivos, cinematográficos, culturales, literarios… ¡pero no encuentra referentes técnicos! Entonces identificamos esos referentes, los ponemos en comunidad, y, asumiendo que somos un colectivo pequeñito, porque no podemos esperar a ser el 40 por ciento de la población ni mucho menos, pues el mensaje que decimos es: si tienes inquietudes de este tipo, hay alguien como tú cerca, con quien puedes compartir, trabajar y desarrollar.

Y esto tiene un efecto de dinamización. Vemos cómo gente muy joven, en entornos en los que… Por ejemplo, tenemos un grupo en La Palma, tal vez de ocho o diez personas, pero que están haciendo cosas. Tenemos otro grupo en Mahón, que también me sorprendió, por su poca población…

Es decir, gracias a las nuevas tecnologías lo que estamos consiguiendo es que alguien que está en estos lugares se conecte en videoconferencia, y cualquiera que esté en la península, o en China, le puede dar la charla y compartir los conocimientos que tiene. Y nosotros lo que les decimos es: si tienes inquietud por estas cosas, te podemos ayudar.

En este sentido, estamos en un momento de singularidad, ¿no? Una época en que la tecnología ha salido a la calle.

Sí, es cierto. Se ha producido un proceso de comoditización de la tecnología, en precio y en funcionalidad. Ahora mismo, por ejemplo, estás grabando con una grabadora digital. Y cualquier persona, chico y joven, con los ahorros de un año se puede comprar casi lo que le da gana, hasta el dispositivo mas sofisticado. Y a través de la nube tiene acceso a recursos de computación que eran impensables hace diez años.

Pero, por otra parte, en algunos casos hemos percibido que se está produciendo un fenómeno: la contribución de la tecnología al valor percibido por el usuario, es marginal.

Por ejemplo. Hace tres años tú ibas a la tienda y decías: a ver, este móvil, ¿cuánto me dura la batería? Pues tres horas. ¿Y la cámara? Siete megapíxeles. Vale. Ahora tú vas, cierras los ojos, coges uno, y sabes que casi cualquiera va a ser bueno. Que tiene una cámara con megapíxeles suficientes, con batería razonable y con una capacidad de computación mas que suficiente. Que luego por tu capacidad adquisitiva puedes buscar un poco mas de detalle, de diseño… Bueno. Pero básicamente la gente no se preocupa de la capacidad de la cámara.

¿Esto qué significa? Que de alguna forma se produce una curva en la que la tecnología, en este caso el hardware, está contribuyendo solo de manera marginal al valor que percibe el usuario.

Pues sí, es cierto.

Y, en cambio, hay todavía mil millones de aplicaciones que podríamos encontrar en la movilidad, y que no explotamos. En el campo del cuidado de los niños, de los mayores, a nivel médico… Todavía estamos esperando que eso venga, y desde ese punto de vista los ecosistemas juegan un papel fundamental. Porque, como te digo, lo que tú y yo sabemos, si lo unimos, es mucho mas que por separado.

Esto es muy importante y estamos intentando, con nuestra experiencia y nuestras ideas, contribuir desde la comunidad a arreglar este tipo de cosas. Estamos aplicando técnicas que se escapan un poco de la tecnología. Se llaman Design Sprint, y las llamamos técnicas de descubrimiento.

Son técnicas relativamente sencillas que estamos promoviendo activamente en todos los países que llevamos, y donde ponemos en contacto a gente con conocimientos técnicos y potenciales clientes, y de una forma casi subconsciente, intentamos que emerja ese valor. ¿Dónde encuentra el valor el usuario? ¿Dónde encuentra la falta, la carencia? Y ahí está el técnico para decir: “Eso realmente es muy fácil de implementar”, porque la tecnología sabemos que va a estar.

Estos ecosistemas forman parte, si quieres, de un canal de desarrollo personal, social y profesional, pero además juegan un papel muy importante en la creación de empleo, si alguna de estas iniciativas tiene éxito, y en la forma en la que estas personas van a contribuir positivamente a los puestos de trabajo, cuando se incorporen.

Porque estas actividades de dinamización, de apertura de mentes, de trabajo distribuido, a los que venimos del mundo del software libre nos parecen casi obvias. No podríamos pensar que esto sea de otra forma. Pero, por otra parte, cualquiera de estos chicos se incorpora mañana en una empresa tradicional, y de repente, con esta experiencia, logra impulsar su entorno.

Bueno, estaría mejor preparado para enfrentarse a determinados retos, ¿no?

Claro. Y desde luego esos impulsos no son lineales; en algunos casos son exponenciales. La empresa, por ejemplo, que tiene cuatro CRM, está dando soporte; y de repente llega un chico de la universidad que conocía estas tecnologías, aunque sea simplemente de pasada, y le explica a su jefe que no, que se puede utilizar una máquina en el Cloud, y que esto le permite que el cliente no tenga que actualizar sus dispositivos, porque en realidad sirve todo a través de la web…

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ALMO, en Almería.

Lo mismo con la movilidad: se pueden poner a jugar a gente muy joven con dispositivos, con aplicaciones como App Inventor, que permiten desarrollar aplicaciones muy sencillas, y de repente llegan a una empresa y le dicen a su jefe: Es que ya no hace falta llevar un dispositivo complejo, aquí puedes controlar la ruta de los camiones, y cada vez que haces una entrega, haces un ‘check in’, que es el mismo que hacemos con Square.

Entonces, ese tipo de contribuciones de alguna manera se multiplica si somos capaces de, digamos, canalizar a través de estas comunidades no solo lo que nosotros pensamos, que tenemos experiencia en innovación, sino mucho mas que eso: la capacidad propia de la gente.

Pero ahí también influye el entorno empresarial y laboral al que se enfrenten. Y eso… En España, por ejemplo, es complicado, y no digamos ya para los que quieran emprender.

Pues mira, mi experiencia es justo la contraria. Quiero decir… No sé, igual mi visión es parcial… Te puedo conceder que quizá sea una cuestión de volumen. Hay ecosistemas donde, por motivos diversos, las cosas se concentran. La gente empieza a ir a Silicon Valley, por ejemplo, y al final drenan al resto de ecosistemas, porque no tiene sentido, es cierto, todo está allí.

Entonces, en términos de volumen es posible que tengas razón, que si comparamos el número de emprendedores que hay aquí, con el que hay allá, pues es mucho mas pequeño. Y si comparamos el número de recursos, vale, es mucho mas pequeño. Pero insisto, mi experiencia es que tenemos gente tan buena como la que hay allí… Mira, yo viajo mucho, y lo cierto es que, donde quiera que vayas encuentras gente de España, de China, de África, de todos lados.

Sí que es cierto que, indudablemente, hay ecosistemas que facilitan, o que esas semillas que están ahí… Porque yo creo que en cierta medida esos referentes que descubrimos, nacen. Tienen esa inquietud, y la canalizan. Pero tiene que tener la opción. Si naces en una zona en la que no tienes la posibilidad de hacer un taller de robótica el fin de semana… pues…

Por supuesto.

Te pongo un ejemplo. Yo colaboro y conozco desde hace mucho tiempo a gente del Instituto de Tecnología de la Informática de Valencia, y estuve dándoles una charla sobre unas tecnologías que hemos anunciado recientemente.

Y hablando con uno de ellos, Pascual, me cuenta que su hijo se había clasificado a la final de la RoboCup en España. Que había empezado en enero (esto fue en julio), porque era inquieto y no sabían si le gustaba el ballet, la gimnasia… no sabían cómo encajarlo; y de repente dan con un taller de robótica con Lego Mindstorms, y el crío empieza a tirar. Y me cuenta, literalmente, que en la fase de clasificación le dice la mujer: “Tenemos una comunión, llévate tú al crío a la competición, yo voy allá y cuando termine te vienes”. ¡Como lo iban a eliminar..!

Pues oye, al rato la llama el hombre: “Oye, que el niño se ha clasificado”. “Bueno, pues sigue allí, te vienes a la comida”. Vale. Al rato: “Que se sigue clasificando el niño”. “Bueno, vale, yo espero…”. ¡Y al final no fueron a la comunión! El crío, que llevaba tan poco tiempo en esto… ¡no podían pensar que se le iba a dar tan bien!

Si ese niño, en lugar de tener esa oportunidad de topar con el Lego, hubiera topado con otra cosa, pues igual no se desarrolla personalmente, o…

Bueno, hablemos de otro tema candente hoy en día: la educación. Ahí hay otro campo de batalla, pues la escuela, y todo el sistema, también tiene que cambiar para adaptarse a los nuevos tiempos.

Es un problema complejo en el que entran factores socioeconómicos y de todo tipo… Mira, yo te puedo contar lo que hacemos nosotros.

Tenemos una serie de programas en los que, básicamente, buscamos que el desarrollo sea a base de ejemplos, de aplicaciones en este caso de estudio… Si observas cualquiera de las charlas de los desarrolladores, no sólo es una charla teórica. Mas bien es la de alguien, por ejemplo, que dice: miren, yo quería hacer esto, quería montar un servidor para una página web, y entonces me bajé un contenido de acá, y me lo he configurado con un pequeño servidor de Unix, y lo he desplegado en la nube, y tal…

Esto hace que sea una educación muy práctica, en la que de una manera no intencionada, si quieres, cuando luego alguien va a hacer lo mismo se da cuenta de que el entorno es completamente distinto, y que lo que le han contado es así, pero que hay pequeños detalles…, y entonces tiene que iterar… Es un sistema basado por proyectos, pero no solo el de Google, sino todo el mundo de los desarrolladores.

Hemos desarrollado muchísimo contenido online, tenemos cursos en Udacity que permiten que cualquiera pueda formarse… E insisto, mas que esto, hemos creado estructuras para que el estudiante de Udacity no tenga que estar solo en su casa, porque dentro de que son cursos de auto enseñanza, siempre es mas fácil trabajando en comunidad.

También tenemos muchos Codelabs, que son trocitos pequeños de programación que hacen hincapié en aspectos muy concretos… Y luego el mundo propio del desarrollo de la tecnología, que implica ese tipo de reto, del ¿cómo podría hacer yo esto?

Enseñar a pensar, mas que otra cosa.

Nosotros intentamos contribuir con nuestro saber y entender, haciendo Opensource la gran mayoría de nuestras tecnologías, lo que permite estudiarlas, analizarlas, modificarlas, compartirlas, incluso hacer negocio con ellas.

Desarrollamos contenido para que la gente pueda hacer uso de esas tecnologías de forma muy sencilla, y desde abajo fomentamos estas comunidades para que la gente comparta lo que sabe, desarrolle negocio y, en algunos casos, incluso tenemos algunos casos interesantes de compañías que han surgido un poco a raíz de estas comunidades. Esto pone de manifiesto que, en realidad, si trabajamos todos con este foco, pues es posible que tengamos mas resultados.

Esa es la idea fundamental, pues: juntos sabemos mas que por separado.

Exacto. Insisto, mejor va a ser difícil porque gente buena hay aquí como en todos sitios, pero sí que es una situación de volumen. Hay una situación de emergencia a nivel mundial en cuanto a los recursos de talento, es muy difícil competir, porque, básicamente, si la industria local desarrolla poco valor añadido. no puede pagar salarios altos, y entonces las empresas de afuera, que desarrollan mas valor, se llevan a los mejores.

Esto no tiene por qué ser malo del todo. Quiero decir, hoy en día no hay donde irse, porque el mundo es global. En internet no hay provincias. Mañana te vas a trabajar a Helsinki y estás hablando con tu familia por la tarde con Skype, o con Hangouts; y luego coges un vuelo barato y estás aquí el fin de semana. Etcétera.

Pero, de alguna manera, hay una emergencia en términos de este recurso y esto hace que se compita. Y entonces, bueno, si queremos producir un número elevado, que cree empleos y mejore la riqueza de nuestra sociedad, pues tal vez necesitamos cambiar mas rápido, pues el mundo lo está haciendo.

Bueno, ¿y cómo ha visto al grupo de GDG de Almería?

Muy bien, la verdad. Hay que reconocer que Marcos Ortega, uno de los organizadores, en poco tiempo organizó el encuentro y logró juntar gente de distintas generaciones, que es de lo que se trata: unir caminos distintos en una misma senda con el interés común por la tecnología.

Además, encontré a un muchacho, Fran Acién, que se va ahora a la Politécnica de Madrid, donde yo estudié. No sé… ver a alguien comenzar el camino que ya yo he hecho… Y también me reencontré con Jorge Martín Espinosa, al que ya conocía de hace unos años cuando hizo una aplicación para los autobuses. Me alegró mucho ver que sigue haciendo proyectos…

 

Nota: Este post está basado en un reportaje que publiqué en el periódico ‘La Voz de Almería’ el 7 de agosto de 2016.

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