Cuatro piezas inéditas Julián Arcas

Julian Arcas

El guitarrista Julián Arcas.

“El estudio que aquí divulgamos no puede considerarse definitivo”, previene Guillermo Castro Buendía en su artículo de la revista Sinfonía Virtual (www.sinfoniavirtual.com). “No obstante, apuntamos una serie de ideas y primeras conclusiones que creemos fundamentales para comprender la importancia histórica de la obra ante la que nos encontramos”.

No obstante, lo cierto es que los documentos a los que se refiere, su hallazgo y estudio, constituyen todo un hallazgo en el mundo de la musicología, e iluminan una estancia hasta ahora en penumbras en la historia de la guitarra. Y, especialmente, como no podía ser menos tratándose de Julián Arcas, en la historia de lo que hoy conocemos como guitarra flamenca.

Son cuatro partituras inéditas del compositor y guitarrista almeriense, “de las que no se sabía nada, y que parecen haber estado durmiendo casi un siglo y medio”, explica el artículo.

Una visita fructífera

Guillermo Castro es madrileño, de 1973, y actualmente está radicado en Murcia, donde ejerce como guitarrista y musicólogo especializado en flamenco. Su campo de investigación se centra en los orígenes de esta música, allá por el siglo XIX, y la relación entre los cantes que iban saliendo con otras músicas de la época.

Guillermo Castro

El guitarrista y musicólogo Guillermo Castro.

En el año 2010 fue de visita al Centro Musical de Andalucía, en Granada, con unos alumnos y su amigo Pablo Barón, también guitarrista y profesor. Y allí les enseñaron unos documentos que habían recibido recientemente por donación del Centro de Documentación Musical del Teatro de La Maestranza de Sevilla.

Provenían del ‘almacén de música de don Antonio Palatín, Sierpes 69, Sevilla’, como figura en la portada, y entre ellas estaban cuatro piezas: una jota, un ‘pot-purrí malagueño’, un ‘panadero’ y un ‘jaleo por punto de fandango’.

“La fecha de estos documentos, atendiendo sobre todo a la actividad profesional del editor, está en torno a 1875”, dice Guillermo Castro. “Y enseguida nos dimos cuenta de que eran inéditas, que no figuraban en el catálogo conocido de Julián Arcas”.

Los documentos estaban en un estado delicado, y necesitaban restauración, pero Guillermo y Pablo pidieron que les facilitaran unas copias para estudiarlas, y poco después las recibieron puntualmente.

El resultado preliminar de su análisis acaba de ser publicado en la revista y en la web de Guillermo (http://www.guillermocastrobuendia.es/), donde, además, “aparecen las grabaciones de las piezas para que puedan escucharse en una aproximación clásica las dos primeras: la Jota y el ‘Pot-pourri malagueño’, y una más flamenca en los ‘Panaderos’ y el Jaleo por punto de fandango”, explica el guitarrista e investigador.

Unos documentos que abren nuevos caminos de investigación sobre la historia del flamenco

Nacido en María en 1832, Julián Arcas está considerado el guitarrista clásico y compositor español más importante del último tercio del siglo XIX. Llegó a tocar, entre otros escenarios, en los palacios de los duques de Wellington y Cambridge, y escribió una sinfonía y cerca de 50 piezas entre transcripciones y originales para guitarra.

Considerado como uno de los padres de la guitarra flamenca, lo cierto es que Arcas enriqueció la guitarra jonda con técnicas propias de la clásica, como el arpegio y los trémolos. Y es en este sentido que, según Guillermo Castro Buendía, las cuatro piezas inéditas de la colección Palatín pueden arrojar luz.

Facsimil Arcas

Facsimil de unas de las obras de Julián Arcas.

“La Jota, por ejemplo, es un calco de la que tocaba Tárrega, atribuida al propio Tárrega, pero que siempre se dijo que la había sacado de Arcas”, explica el musicólogo. “De modo que esto es un poco una confirmación…”.

En el caso del ‘Panadero’, “se confirma un dato ya conocido”, añade Castro. “El maestro sevillano de danza José Otero siempre hablaba de que en su tiempo había dos tipos de ‘panaderos’, el de la escuela bolera, y otro de tipo popular, que luego se llamó ‘bailar por alegre’, y, con el tiempo, ‘alegría’, que es como se llama hoy. Y esta pieza, cuando la tocas, sí que suena a unas alegrías de baile. Por lo tanto, realmente podría ser que las alegrías, de alguna forma, vengan de estos panaders del siglo XIX”.

“Con el ‘Jaleo’ pasa algo parecido”, continúa. “Se sabía que de él salieron las bulerías y las soleares. Pues bien, esta suena como a medio camino entre ambas… Además, una parte en esta partitura tiene una anotación que la llama ‘Juguete de la rosa’, y suena muy parecida a lo que hoy se conoce como ‘Cantiña de la rosa’, que hoy se conoce como alegría…”.

“De Arcas se conocen pocos datos contrastados, pero siempre se ha hablado de su importancia en el comienzo de una forma de tocar. están las seguiriyas de Arcas, la soleá de Arcas…”, señala. “Pero partituras se han conservado pocas, de modo que este hallazgo tiene una importancia tremenda, sobre todo por ls caminos que abre. Por ejemplo, habría que investigar sobre lo que ha pasado de su obra, de su repertorio, al de otros guitarristas de la época, y de las siguientes… Es un trabajo largo, pero apasionante”. Todo un campo para continuar investigando.

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