La guitarra que pudo generar tres leyendas de Antonio de Torres

Antonio de Torres

Antonio de Torres

“En mi opinión, el mito de Torres es una losa que hay sobre el personaje y no lo deja emerger. La primera guitarra que aparece, recogida por sus biógrafos, es de 1854 y está sellada en Sevilla. Pero desde hace años estoy diciendo: “Señores, Torres se formó aquí, en Almería”, y nadie hace caso, somos el pueblo menos chovinista del mundo”, dice Joaquín Pierre. “Por eso me alegra tanto el haber encontrado esta guitarra, y lo que empiezan a sugerir sobre ella los distintos documentos que hay…”.

Constructor de guitarras y apasionado de la historia de este instrumento, Pierre mueve sobre la mesa libros y recortes de prensa, preocupado por explicar bien el hilo de las investigaciones que lo están llevando a replantearse muchas cosas en la vida y la obra del guitarrero almeriense Antonio de Torres.

Y de pronto”, continúa, “encuentro, a través de un amigo, una guitarra muy extraña en el Museo de la Música de París, que está inventariada y no catalogada, pues la catalogación es lo que le da identidad al instrumento, y con una etiqueta que dice: ‘Almería 1852’”.

Tradición oral e historia

Sería, pues, el primer instrumento de Torres que se conoce, pero Joaquín Pierre, tras muchos  documentos y análisis, ha llegado a la conclusión de que, en realidad, guarda muchos secretos en su historia. “Repasando más literatura, resulta que tiene tres identidades esta guitarra”, dice.

“Primero, la tradición oral dice que Torres hizo una guitarra de piezas, que además es otra confusión que existe, pues se dice que es una ‘guitarra desarmable’, y no es así. Es ‘de piezas’, el tipo de instrumento que los artesanos tenían que hacer para llegar a ser maestros”.

“Mi tesis es que Torres llega a Madrid en 1852 con este instrumento para, digamos, su examen”, afirma Pierre. “Allí tenía, probablemente, valedores como Antonio Cano Curriela y José de Salamanca Mayor, pero esto ya es otra historia. Incluso, puede que por ello se viera implicado en otra de las leyendas que pueblan su vida, la de que fue apresado por haber estado implicado en el atentado del cura Merino a la Reina. y que esta guitarra lo indultó…”.

Torres, continúa Pierre, nunca vendió este instrumento. “Realmente, para él era como un examen. Y todos los guitarreros, por tradición, cuando hacen su primera guitarra, no la venden. Eso equivale para ellos al inicio de su profesión”, explica.

“La Fea, que no La Leona”

Guitarra de Antonio de Torres

Guitarra de Antonio de Torres de 1852 (Cité de la Musique. http://mediatheque.cite-musique.fr/masc/?URL=play.asp?ID=0244778)

Cuando Torres fallece, en 1892, la familia vende sus instrumentos, como había sido su voluntad. “Y sacan una guitarra que tiene un precio astronómico, y la llaman La Fea. ¡Y mi tesis es que es este mismo instrumento!”, exclama Pierre. “Incluso hay un texto que reconoce: ‘La Fea, que no la Leona’. Se han confundido ambos instrumentos, pero son distintos. La Leona es la que compra la familia de Carmen Bas Millet y ahora tiene el doctor Erhard Hannen”.

Hasta ahora, es cierto, se considera que la Leona, la llamada ‘guitarra cero’, es también el instrumento que Torres nunca vendió y siempre conservó en su taller, llamándola la Fea y considerándola un simple prototipo.

“El mito de La Leona lo crea Tárregas, que persigue demostrar el origen, lo que ha convulsionado Antonio de Torres en la guitarra. Es el mito fundacional, y no ha dejado que se proyecte una mirada crítica sobre este instrumento de 1852, que es fantástico, y que tendría, entonces, tres identidades fundamentales en la historia de Torres, y de este instrumento: además es la de piezas, y también la Fea”, dice el investigador.

La guitarra de piezas, el difícil examen para llegar a ser maestro

■ ■ “La guitarra de piezas es una guitarra de examen”, explica Joaquín Pierre. “La guitarra normalmente no tiene ningún ensamble, para un carpintero en realidad no tiene gran dificultad. Pero para ser maestro se proponía un ejercicio de mucha complejidad, incluso para suprimir gente. El maestro tenía que demostrar un enorme oficio, y este es el sentido que tenía esta guitarra de piezas. El maestro debía, así, llevar las piezas y ensamblarlas, no necesariamente allí, tal vez incluso vigilado en el taller por algún maestro ya consagrado”.

“Desde el siglo XVI, los gremios decían que quien quisiera ser violero hiciera una viola grande de piezas, es decir, de piezas pequeñitas ensambladas, con una gran dificultad para construir. Ese término quedó, y aunque en 1839 se suprimieron los estamentos gremiales, de hecho siguen funcionando igual. Es decir, hay unos maestros de música en Madrid que son los que reciben a los artesanos y dirigen un poco aquello, y se sigue con la tradición del instrumento de piezas como la prueba para que un artesano demuestre que puede ser considerado un maestro”.

Este, según Pierre, sería el famoso instrumento ‘desarmable’ que la tradición oral atribuye a Torres, y que le valió el indulto de la Reina Isabel II.

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