De cómo el tripodion renació en Almería y arrojó luz sobre la historia de la guitarra

Pablo de la Cruz Concejal y tripodion

Pablo de la Cruz Concejal toca una guitarra montada en el tripodion

Una mañana de febrero

Pablo de la Cruz Concejal es un gran investigador de la guitarra y su historia, profesor del Conservatorio de Madrid y director artístico del Festival Internacional de Guitarra Andrés Segovia, pero ahora, sentado en una modesta silla en medio de este taller de carpintería almeriense, es sólo un hombre feliz que no deja de sonreír mientras sus dedos tañen como al descuido por las cuerdas de un precioso instrumento de Benito Campo, de 1840.

“Es impresionante”, susurra casi para sí. “El primer ‘tripodison’ construido desde el siglo XIX, y encaja perfectamente con las marcas en estos instrumentos… Lo que ha hecho Joaquín Pierre es, sencillamente, impresionante”.

Un poco más allá, Pierre, técnico de Patrimonio Histórico y apasionado de la historia de este instrumento, observa la escena en silencio. Para él este es un momento largamente soñado, la culminación de meses de desvelos y trabajo duro y meticuloso. Uno de esos instantes raros que a veces nos regala la vida.

Lo que hace tan especial esta mañana de febrero es el extraño trípode que sostiene la guitarra que toca Concejal. Se llama tripodison, tripodísono, tripodion o, incluso, ‘fixateur’, en francés, y fue ideado en 1836 por el guitarrista español Dionisio Aguado.

Tripodion

Tripodion

Hace unos minutos, conteniendo el aliento, Pierre ha colocado la guitarra entre los brazos del aparato. Tras más de un siglo, como en una película, las dos piezas de fijación han coincidido perfectamente con los dos agujeros construidos en la madera del talón y el zoque del instrumento. Hasta ahora, estos agujeros presentes en varias guitarras de la época se explicaban teóricamente por su uso en este aparato, pero nunca se había comprobado, pues el tripodion tuvo una vida corta y no quedaba ninguno. Hasta ahora.

“Es impresionante”, repite Concejal. “Ahora lo que queda es probarlo con la guitarra de Antonio de Torres en Madrid”. El instrumento al que se refiere, datado en 1854 y perteneciente a la colección de José Ramírez, incluso tiene unas chapas metálicas hechas por el propio luthier en los agujeros de fijación para evitar rozaduras. Si encaja, será casi una prueba física, definitiva, de que ambos, Aguado y el almeriense Antonio de Torres (considerado el padre de la guitarra tal y como la conocemos hoy), se conocieron. Este dato, entonces, sería una pieza clave de las investigaciones que realiza Concejal sobre una etapa ‘perdida’ en la historia y la evolución de la guitarra.

Las proporciones armónicas

En aquella época, sostiene Concejal, Dionisio Aguado trabajaba desde hacía años en las proporciones armónicas de este instrumento, y suyo fue gran parte del camino que concluyó con el hallazgo por parte Torres de las proporciones perfectas que hoy siguen los constructores de guitarras.

“Aguado encuentra definitivamente el diseño del puente con Laprebotte”, explica. “En realidad el primero lo tiene una guitarra de 1836 que está en el Museo de la Música de París. Esta es de un año después, aproximadamente, y es la guitarra sobre la cual Aguado empieza a trabajar sus famosas proporciones armónicas, puesto que ya tiene el traste doce en el punto, lo cual quiere decir que se puede dividir por la mitad el tiro y da una octava, la primera octava alta. Además, todos los trastes están ajustados y afinan perfectamente, y está relacionado proporcionalmente este tiro con el largo de la caja, con lo cual se pueden escuchar los armónicos, el quinto armónico, el La, la tercera y la quinta del acorde, sin ningún tipo de problemas con sus armónicos… Esa es la gran novedad que ofrece este instrumento”.

Tripodion con una guitarra de Benito Campo de 1840.

Tripodion con una guitarra de Benito Campo de 1840.

“El otro instrumento que tiene un experimento sobre proporciones lo tiene el señor Julio García en Granada”, continúa Concejal, “Tiene proporcionado el largo de la caja con el ancho que hay en la cadera de la guitarra. Y luego ya Aguado, cuando trae sus guitarras de París, una Laprebotte y una Lacotte, ya vienen relacionando el largo del tiro con el largo de la caja, y el ancho de la cadera con el ancho del hombro de la guitarra. Y con los aros más gruesos, más anchos en el zoque y en la culata, con lo cual se produce una salida rápida del sonido. La velocidad de salida del sonido es muy importante, porque si sale más rápido llega más lejos, porque las ondas sonoras se suman, y no se restan”.

El guitarrista e investigador se detiene y obseva el instrumento que tiene en sus manos. “Siempre he dicho que Antonio de Torres no inventa nada, pero, como Picasso, lo perfecciona todo”, dice. “Cuando Torres se lanza a buscar su propia relación armónica, no es el único que lo hace. Por aquella época también lo hace toda la Escuela de Madrid, Pernas… Torres es, simplemente, el más aventajado de la clase, el que logra esa proporción armónica exacta”.

Un instrumento moderno… ¿de 1838?

Pablo de la Cruz y Joaquin Pierre montan la "Maria Antonieta" en el tripodion

Pablo de la Cruz y Joaquin Pierre montan la “Maria Antonieta”, de Laprebotte, en el tripodion

Mientras Pierre manipula el tripodion y monta otra guitarra, la ‘María Antonieta’ de Ettienne Laprebotte, junto al guitarrista y coleccionista surcoreano In Cheol Ju, que también ha venido expresamente desde Madrid para ver el aparato, Concejal se extiende sobre fechas, nombres y proporciones. Narra cómo fue encontrando instrumentos en museos y colecciones privadas, y cómo estos le fueron mostrando el rumbo de las búsquedas de Aguado y sus contemporáneos.

“Esta es una investigación que ha empezado por la cabeza, y no por los pies”, explica. “Lo lógico habría sido comenzar por los cimientos, pero… Encontré, porque fui por curiosidad al Museo Arqueológico de Madrid, los dos instrumentos que trae Aguado a su vuelta de París en 1839. Esperaba encontrarme un par de guitarritas como estas, en forma de churrito o plátano, o algo así, porque es lo normal en una guitarra romántica. Pero cuál no fue mi sorpresa cuando encuentro dos instrumentos de una magnífica factura, con un diseño moderno, muy actual, muy parecido en algunos casos al diseño que se hace actualmente en las guitarras, un poco más estrechos, pero…”.

Cuando comenzó a medir los instrumentos, a ver las relaciones armónicas con arreglo a las proporciones de la guitarra, se dimos cuenta de que eran instrumentos completamente modernos. Pero “¿cómo se podía producir un instrumento moderno en 1838? ¿De qué manera, bajo qué concepto, qué línea, qué idea era aquella?”, se pregunta. “Entonces, en la primera exposición ‘Las guitarras del Imperio’ que hacemos en Madrid, en el marco del certamen Andrés Segovia, observamos que era todo como muy antiguo, muy estrechito, muy pequeño, con muy poca proyección de sonido, y luego, de pronto, estaban las guitarras de Torres, con un diseño magnífico, una línea fantástica, una relación armónica con arreglo a sus proporciones impecable…”.

Nadie nace sabiendo”

“No había una transición”, recalca, abriendo los brazos y enarcando las cejas. “Y nos empezamos a plantear de qué manera, porque nadie nace sabiendo, cómo se había podido llegar hasta ese punto en que Torres en que Torres produce esa magnífica guitarra, cuál había sido el proceso. Y descubrimos que, aparentemente, ese proceso provenía de las guitarras de Aguado”.

Pablo de la Cruz prueba las guitarras de Laprebotte y Benito Campo en el tripodion,

Pablo de la Cruz prueba las guitarras de Laprebotte y Benito Campo en el tripodion,

Concejal comenzó a investigar, a encontrar instrumentos que han ido apareciendo en museos y colecciones privadas, y empezó a darse cuenta de que Aguado es el primero que empieza a disponer ese tipo de proporciones. “Pero hacía falta un documento, explícito, que dijera de qué manera él había pensado…”, apunta. “¿Había hecho plantillas, había tenido personas que, de alguna manera, habían trabajado para él? Como me preguntaban: “Pero este señor, además de haber sido guitarrista, ¿había sido también artesano, había hecho guitarras?””.

“Entonces busqué en todas las ediciones que hizo Santarell de todos los métodos de Aguado, y de las obras sin números de Opus, y empecé a escudriñar muy detenidamente hasta que encontré en una publicación (que es una especie de cuadernillo, por así decirlo, o podía ser el apéndice de otra publicación), que él hablaba de que se sentía muy orgulloso de que había encontrado el trípode, y que hace seis años había hecho otro experimento para fijar la guitarra. Pero que tres años después había encontrado anomalías y que había perfeccionado ese diseño. Y que ahora estaba muy orgulloso de ofrecer lo que era el tripodison, que lo llama en francés, o ‘fixateur’”.

“Seguí pasando páginas, y en las observaciones del final dice que no sólo basta cualquier guitarra para que un buen guitarrista brille, sino que necesita un muy buen instrumento con muy buenas proporciones armónicas para que tenga una gran cantidad de sonido, y para que este prevalezca. Con lo cual, él estaba hablando de que los armónicos se sigan produciendo y el sonido se sostenga.”, explica. “Entonces sigue hablando en esas observaciones finales, y dice que él necesita una guitarra que tenga unas proporciones armónicas, y que en los ensayos que ha estado haciendo últimamente, ha comenzado a ensanchar proporcionalmente, y progresivamente, las dimensiones de la guitarra. Que también hay que ensanchar, o poner más estrechos, dependiendo de cómo, los aros de la guitarra. Estamos hablando de velocidad de sonido, y de producir más cantidad de sonido, y de que los armónicos se produzcan en esa proporción que él está realizando. Y dice que hasta ahora, el señor Lacotte es el que le ha hecho una guitarra más proporcionada y que tiene dos tapas…”.

El primer experimento, y el segundo

Con esos elementos, Concejal buscó en el Museo de la Música de París y encontró la guitarra de 1836, y luego, en los archivos del Ministerio del Interior, en documentos de 1830 halló una silla en la cual Aguado había diseñado una plataforma metálica, horadando por abajo el aro inferior de la guitarra y sujetándolo con una tuerca que permite oscilar el instrumento, sujeto también por la culata con otro pitón. Además, la plataforma se abre, para que el guitarrista se pueda sentar, “y luego tiene aquí otra poleíta con un bucle de mano metálica que sujeta con una horquilla la cabeza…”, explica, gesticulando junto a la silla en la que está sentado.

Pablo de la Cruz señala las marcas que deja la fijacion del tripodion.

Pablo de la Cruz señala las marcas que deja la fijacion del tripodion.

Ese fue el primer experimento de Aguado. Concejal continuó cazando fechas e investigando, y finalmente encontró el original de la patente del tripodion “Estaba inscrito, no exactamente en el 1836, sino en enero del 37, que es cuando se autoriza”, sonríe. “De modo que el puzzle estaba ya prácticamente hecho”. Así pues, había que buscar de lo que hablaba referente a las proporciones, “porque ahí ya vamos caminando hacia Torres”.

“Las guitarras de Torres al principio no están, digamos, completamente diseñadas de una manera perfecta”, señala. “No tienen todavía esas dimensiones perfectas, pero van camino de ellas. Todas las guitarras del 1858, del 56, 54, la del 52, de París… tienen algo de que estamos caminando, o hay algo ya más ancho, mas grande, con mucha más ambición, pero aún les falta esa perfección”.

Un poco de matemática musical

“Entonces, buscando en las guitarras de Aguado, me doy cuenta de que el largo del tiro, al dividirlo por dos, es un número divisible, es exacto. El 6 48 es divisible, el 6 50 también, con lo cual da una octava afinada”, explica. “Y como él dice en este método al que me he referido antes, los trastes son perfectos y están perfectamente afinados. Y luego, además, el diapasón tiene que hacer que las cuerdas estén igual de equilibradas, tanto las entorchadas como las agudas”.

“Luego digo: medidas armónicas, la octava es a la mitad, primero se produce una octava, otra octava, y luego se produce la quinta, en la tercera parte. ¡Pues ya está!”, palmea, sonriendo. “Las tres cuartas partes del largo del tiro son el largo de la caja de la guitarra. Y luego las tres cuartas partes del ancho de la cadera de la guitarra son el ancho del hombro. Esto, Aguado lo comenta, lo habla, lo dice de alguna manera, pero claro, no dice ni qué medidas ni por qué hay que multiplicar. Tú tienes que ser lo suficientemente listo y avispado como para descubrirlo”.

“Comencé ver que, en un principio, algunas de las proporciones que iba dando Aguado en sus guitarras, poco a poco se iban produciendo también en las de Torres”, recalca Concejal. “Por ejemplo, Torres empieza a relacionar el ancho de la cadera con el hombro. Todavía no ha relacionado el largo del tiro con el largo de la caja, que tenía unas medidas tal vez impuestas por la escuela de Madrid. Pero él ya estaba buscando una relación, porque entre la cadera y el hombro la había, y las guitarras de Aguado las tenían”.

El eslabón perdido

Fijación del tripodion en la culata de la guitarra.

Fijación del tripodion en la culata de la guitarra.

Faltaba, sin embargo, ese elemento que vinculara físicamente a ambos artistas, y de pronto comenzaron a surgir pistas, piezas de un puzzle que relaciona definitivamente a ambos artistas. Por un lado, el propio Joaquín Pierre encontró una pieza del periódico ‘La Crónica Meridional’, del año (…), en la que Antonio de Torres reconocía haber sido alumno de guitarra de Dionisio Aguado. Y por otro, Concejal encontró en una guitarra de Torres de 1854, que pertenece a la colección Ramírez, las huellas de los soportes del tripodion. “Es la primera guitarra que sabemos que tiene unas medidas más largas y más anchas que las demás”, dice. “Es de la primera época, anterior a las perfectas de Torres. Tiene un taladro en la culata y el talón del zoque. Torres incluso le puso una chapa metálica para evitar que el pitón se deslice y arañe. Probablemente eso fue lo que hizo que durante tanto tiempo no se supiera para qué servían”.

Concejal abre los brazos, sonriente: “Y si ya sabía que Torres había sido alumno de música de Aguado… Era normal que hablaran de todo, sobre todo cuando se suelen ver muy a menudo, ¿no? Tenían que estar al tanto de sus trabajos. Estamos llegando al momento en que Aguado y Torres se iluminan”.

Reconstruyendo el tripodion

Pierre es luthier, y tiene formación como modelista industrial, así que cuando conversó con Concejal sobre ambos hallazgos, y este le dijo que hacía falta alguien que pudiera reproducir el tripodion para probarlo, enseguida supo que él sería capaz y se dedicó, en este taller almeriense, a reproducirlo meticulosamente. Primero consiguieron la patente original del tripodión en París, y luego siguieron tres meses de trabajo, de búsquedas de materiales, de taller en tiempos libres. “El problema fundamental ha sido que las patentes antiguas no tenían un plan preciso”, explica Pierre, mientras manipula el aparato. “Son más bien una representación artística. Entonces hay que recuperar la funcionalidad, medir la ergonomía…”.

Joaquin Pierre con una de las piezas del tripodion que ha reproducido.

Joaquin Pierre con una de las piezas del tripodion que ha reproducido (Foto: Juan Sánchez).

Pierre cuidó, sin embargo, cada detalle, y reprodujo cada pieza tal cual aparecía en el documento original. “En el método de Aguado también hay una descripción más precisa, y eso me ayudó a completar la idea”.

El primer tripodión probablemente se construyó en hierro fundido, pero luego se hizo con la columna central de madera y las patas metálicas y plegables. En este que ya ha hecho y prueban hoy, Pierre ha utilizado acero suave limado y bronce, pero ahora está haciendo otro con la segunda versión, que presentará en el marco del Festival Internacional de Guitarra Andrés Segovia, de Madrid, durante el mes de octubre.

“Es importante recrear el sonido real de Aguado con este aparato”, dice, pensativo. “Él no lo hizo para que el guitarrista estuviera cómodo, sino para tratar de darle unas proporciones armónicas más ajustadas a este instrumento”.

Epílogo

La guitarra de Antonio de Torres en el tripodion.

La guitarra de Antonio de Torres en el tripodion.

 

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Un comentario en “De cómo el tripodion renació en Almería y arrojó luz sobre la historia de la guitarra

  1. Querido Guillermo,

    felicidades por este bonito blog, en donde dedicas tanta atención a la guitarra. Desde el equipo redactor de noticias de Guitarra.Artepulsado.com nos gustaría publicar tu blog como noticia en nuestra web. Podrías ponerte en contacto conmigo, por favor.

    Gracias y ánimo para seguir por este camino!!
    Samuel

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